Teníamos un caso con una planta gobernada por un Scada antiguo sin soporte desde hacía años. Dentro de la modernización, nuestro nuevo Scada debía obtener información del ERP donde se preparaban los pedidos, y de una máquina responsable de iniciar un proceso. Cuando contactamos con los proveedores del ERP y de la máquina, los dos nos pidieron presupuestos desorbitados solo por ‘volver a estudiar’ cómo conectar sus propios sistemas. Cabe decir que esa integración tenía más de 15 años, aunque seguía funcionando perfectamente con el Scada antiguo. El ERP continuaba teniendo actualizaciones y la máquina sus mantenimientos, pero ya no tenían personal formado con aquella interfaz y había que volver a estudiarla. Aunque realmente, nosotros solo queríamos desconectar el Scada actual y conectar el nuestro.
Hicimos arqueología informática para buscar documentación. Curiosamente encontramos correos antiguos de otros integradores que intentaron lo mismo y quedaron bloqueados en ese punto. Al final solo tuvimos que analizar el contenido de unos ficheros que exportaba el ERP en un caso, y en el otro, programar un servicio que hablase el protocolo de la máquina, cuya especificación encontramos en un ‘viejo’ PDF.
El cliente se ahorró dos proyectos internacionales, con lo que suponía en tiempo y en dinero, ya que el coste de estudio de reconexión con el ERP y la máquina superaba el de toda nuestra modernización e integración. A veces modernizar no es destruir todo lo existente, sino decidir qué puede continuar y qué ha quedado obsoleto.
¿Tienes algún caso en que quieres aprovechar la parte que funciona pero esto lastra la actualización de la que no fuciona? Contacta con nosotros.